Crucificado de cuatro clavos, obra de José Risueño Alconchez (hacia el año 1698)

PLEGARIA ante el Crucificado de las Santas Cuevas del Sacro Monte

Documento extraído del número extraordinario del diario granadino GACETA DEL SUR, de fecha 15/06/1911,
bajo el título "Homenaje al Santísimo Sacramento". He aquí su transcripción al castellano actual:

Padrecito mío,
Que en la Cruz estás clavado
Con las culpas que todos cometemos...
¡Que esos son tus clavos!

¡Esos son tus clavos!
¡Culpas maldecidas!
Porque al Padre más bueno que todos,
Le han cortado la vida!

¡Qué dolor tan grande,
Padrecito mío!
¡Que al más bueno de todos los Padres
Lo maten sus hijos!
Te hemos dado mal pago:
Negarlo no puedo,
¡Padre mío perdona a estos pobres!
Ya que eres tan bueno!

Yo no quiero faltarte
Padre de mi alma,
Para que en la hora de mi muerte no tengas
Que echarme nada en cara.

Y antes que te falte,
Mira lo que te digo:
¡Ahorcado se vea mi cuerpo
Padrecito mío!
¡BIENVENIDO/A!

Este blog es en sí mismo un homenaje al Santísimo Cristo del Consuelo y a María Santísima del Sacro-Monte ("Los Gitanos"), Titulares de la Cofradía del mismo nombre, cuya sede canónica está ubicada en la Abadía del Sacro-Monte de Granada. Estas dos instituciones con sus entornos culturales y religiosos constituyen sus refe-rencias fundamentales. De hecho se inicia en el año 2009 para resaltar y acompañar la celebración del cuarto centenario de la Abadía, y se detiene coincidiendo con la salida extraordinaria de la Hermandad, una de las manifestaciones programadas para la celebración del setenta y cinco aniversario de su fundación. Y lo hace agradecido a todas aquellas personas e instituciones, que han contribuido a que su humilde andadura haya sido posible en estos años, y brindando, también, por un presente y futuro de plenitud espiritual y humana de estas dos instituciones granadinas.

SALVEMOS LA ABADÍA DEL SACRO-MONTE

SALVEMOS LA ABADÍA DEL SACRO-MONTE
Panorámica de la Abadía del Sacro-Monte,
referente de los orígenes de la fe cristiana en Granada y de la devoción a la Inmaculada Concepción.

Esta Abadía granadina es una ciudad edificada sobre el monte, que no puede ocultarse y que llama a todos a mirar hacia arriba y a desarrollar la fe en el compromiso social.

Folleto informativo

Arde parte de la Abadía del Sacromonte

ESTE INCENDIO SUPUSO UN DURO REVÉS PARA EL PRESENTE DE LA ABADÍA
¿PODEMOS SER OPTIMISTAS DE CARA A SU FUTURO?

Los granadinos de hoy, como lo hicieron los de ayer, sabrán valorar el inestimable legado sacromontano que supone para su ciudad. No se ama a Granada, si se sube al Monte Sacro en la Fiesta anual de San Cecilio, y después se la olvida. Las autoridades, las instituciones culturales y religiosas, el pueblo sencillo que peregrinó durante siglos a este santuario, ¿llegarán a colaborar en este movimiento de revitalización ya en marcha, para preservar de esta espléndida herencia que las generaciones pasadas nos legaron? UN PUEBLO CONSCIENTE Y MADURO DEBE CONSERVAR Y ACTUALIZAR SU PATRIMONIO RELIGIOSO Y CULTURAL.

A la Abadía del Sacromonte (Autor: Federico Rodríguez Ratia)

A la Abadía del Sacromonte (Autor: Federico Rodríguez Ratia)

31/12/1928.- SE INAUGURABA EL «MUSEO MARIANO» DE LA ABADÍA DEL SACROMONTE

GACETA DEL SUR, 01/01/1929 - pág. 1

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GACETA DEL SUR, 08/01/1929 - pág. 1

EL MUSEO MARIANO DEL
SACRO-MONTE

Acuciado por la grata noticia y llevado de mi afición, he subido al Sacro-Monte, en donde, en efecto, he vivido dos horas deliciosas visitando el Museo Mariano que acaba de instalar aquel excelentísimo Cabildo, de cuya inauguración han hablado en estos días los periódicos locales.

Cuadra perfectamente al sugestivo Museo el título de «Mariano», pues dan la nota saliente pinturas y esculturas de la Santísima Virgen.

Al insigne racionero granadino Alonso Cano se le atribuye una sola escultura de la Purísima, que, si bien es realmente suya, no es lo mejor que salió de su mano maestra. En cambio, su escuela está admirablemente representada:... Leer más


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Y recientemente...

30/11/1846.- NACÍA EL VENERABLE Y EMINENTE PEDAGOGO D. ANDRÉS MANJÓN Y MANJÓN

ANDRÉS MANJÓN y MANJÓN

Sargentes de la Lora (Burgos), 30/11/1846
† Granada, 10/07/1923

Entrando ya en el siglo XIX, nos encontramos con figuras tan señeras como la de Manjón. En los primeros días de 1886 llegó a la Abadía este catedrático de derecho canónico en la Universidad granadina. Obtuvo la canonjía antes de ser ordenado sacerdote, caso no habitual. Tenía cuarenta años. Desde hacía seis vivía en Granada.

Antes de convertirse en fundador, anduvo y desanduvo durante tres años el camino del Sacro Monte, a lomos de su burra Paloma por Puente Quebrada, la vereda de Enmedio, las Siete Cuestas, con lluvias y soles, viendo la ignorancia y la pobreza del barrio, oliendo su desaseo y oyendo las voces del Camino. Un día pudo distinguir entre todas una: la de la Maestra Migas, que provocó el milagro de las escuelas en 1889. Leer más




Diario ABC (Madrid), 18/07/1923 - pág. 5

ABC en Granada
OLOR DE SANTIDAD

Los restos mortales de D. Andrés Manjón, el maestro de los pobres, pedagogo eminente, dechado de virtudes, hombre bueno y sencillo, acaban de recibir sepultura en la pequeña iglesia que su piedad edificó, como centro de las Escuelas del Ave María, al pie del Sacro Monte, entre las florestas de rosales, madreselvas y limoneros que cubren y perfuman las orillas del río Dauro.

Un amoroso sentimiento de dolor ha estremecido, al conocer su muerte, el alma de la ciudad, saturándola de tristeza y amargura; todos los granadinos, sin excepción, acompañaron el cadáver al sepulcro, unánimes en la creencia de su santidad. Las gentes se atropellaban al pasar el féretro para besar sus vestiduras y recoger, por el contacto de cruces y escapularios con el muerto, el divino aroma de beatitud que de su cuerpo incorrupto se desprendía.

Nunca se vió más grande, espontánea, fervorosa y sincera manifestación de duelo: Granada ha comprendido que, al morir Manjón, pierde algo esencial de la vida, un elemento insustituible para la cultura de sus pobres, consuelo de desvalidos, padre de huérfanos, estímulo de caridad; una antorcha que iluminaba la conciencia colectiva con los celestes resplandores de la virtud.

La obra social que D. Andrés ha realizado es inmensa; medio siglo próximamente encendiendo en los tiernos corazones de la niñez el fuego de la fraternidad humana y en sus inteligencias la luz de la cultura; un ejemplo constante y pasmoso de lo que pueden el trabajo y la voluntad; una demostración irrefutable de que es posible vivir gloriosamente, procurando el bien común, despojándose de egoísmos y ambiciones mezquinas que destruyen la solidaridad humana.

Y la angustia, el luctuoso pesar que su muerte ha causado, demuestra que no es, como dicen los escépticos, labor infecunda la de sembrar beneficios; que la gratitud florece espléndida en el corazón de las multitudes cuando el bien se les hace sin condiciones onerosas, de una manera sinceramente altruista, como lo ha hecho el padre Manjón que, sin pretenderlo, sencillamente dejando fluir los manantiales de su bondad, seguramente gozando del placer inefable que produce en las almas templadas por la virtud el ejercicio de la caridad, ha glorificado su nombre y se ha hecho merecedor de que la Historia lo escriba con letras de oro en sus páginas inmortales y la Iglesia lo santifique.

Un hombre del siglo, de preclaro entendimiento, de brillante carrera, de espléndido porvenir social, que ahoga todo germen de ambición y consagra su vida, sin reservas ni distingos de ninguna clase, al bien ajeno, rechazando cuantos honores y recompensas se le brindan, viviendo modestamente, pobremente, y sin otro anhelo que el de educar, vestir y alimentar a los niños pobres desamparados; un hombre que realiza esta humanitaria y piadosa labor cuarenta años, día tras día, sin desmayar ni desalentarse un momento, que se humilla y pide limosna, rehuyendo los honores, comodidades y placeres mundanos; que sacrifica, en fin, su existencia en aras de un ideal sublime y piadoso, y que redunda en provecho de la sociedad y prestigio de la religión; un hombre que acepta estoicamente para sí la esclavitud del trabajo y el sufrimiento sin otro móvil que el de liberar al prójimo del yugo de la miseria y de la ignorancia, es sin duda un santo, y en los altares se veneran muchos que no hicieron cosas más trascendentales, en mérito y virtud, que las que ha hecho D. Andrés Manjón.

El pueblo granadino, que lo sabe, que ve de cerca su obra, que recibió el beneficio rocío de su santidad y cegó con los resplandores de su virtud, quiere que Roma instruya, como y cuando proceda, expediente para su canonización.

Y podemos creer que en esta, como en otras ocasiones, la voz del pueblo es la de Dios.

12/10/1889.- EL VIRTUOSO CANÓNIGO DEL SACRO-MONTE, D. ANDRÉS MANJÓN Y MANJÓN, FUNDABA LAS ESCUELAS DEL AVE MARÍA

EL POPULAR, 14/10/1889 - pág. 1 / [Noticias]

El sabio y virtuoso canónigo del Sacro-Monte, y catedrático de la Facultad de Derecho de esta Universidad, D. Andrés Manjon, con un desprendimiento y celo que deben imitarse, ha fundado en el camino del Sacro-Monte dos escuelas gratuitas, una de niños y otra de niñas, con objeto de que reciban cristina educacion los de aquel barrio, tan pobre como numeroso. Dichas escuelas son sostenidas por el Sr. Manjon, de su propio peculio, habiéndolas dotado de todo el material necesario.

Hombres como el Sr. Manjon hacen falta entre nosotros, y en los momentos actuales, pues solo por la educacion es como pueden regenerarse los pueblos.

GRANADA HOY, 11/02/2008 - págs. 14 y 15



IDEAL/GRANADA, 08/10/2014 - pág. 21 / [Opinión]


IDEAL/GRANADA, 27/10/2014 - pág. 21 / [Opinión]

[APUNTES HISTÓRICOS GRANADINOS]
DE DARÍO CABANELAS RODRÍGUEZ:
EL SACROMONTE, PUNTO DE CONFLUENCIA DOCTRINAL ENTRE EL ISLAM Y LA CRISTIANDAD

Sabido es cómo en los años siguientes a la conquista de Granada, y con anterioridad a la primera rebelión de sus habitantes musulmanes del Albayzín (1499), en parte provocada por las disposiciones del cardenal Cisneros en materia catequística, los Reyes Católicos procuraron la observancia de las Capitulaciones concertadas para la entrega de la ciudad y velaron porque fuesen respetados los hábitos y costumbres de los vencidos; sin embargo, no parece que dicha actitud obedeciese, como señalaba tal vez con excesiva perspicacia política Luis del Mármol Carvajal, a que dichos monarcas aún no consideraban la tierra bien asegurada ni los moros habían dejado las armas, sino porque abrigaban la esperanza de otras conquistas en territorios musulmanes y convenía al favorable resultado de aquellas posibles empresas que sus reales palabras no fuesen puestas en entredicho.

Mas, sean cuales fueren las verdaderas razones, lo cierto es que durante la última década del siglo XV, los monarcas resistieron la presión de quienes les aconsejaban una política de mano dura con los vencidos y no cambiaron de parecer ante las piadosas reflexiones de quienes pretendían la obligatoriedad de la conversión pues, como afirma Bermúdez de Pedraza, mandaron a los gobernadores y políticos de sus reinos que favoreciesen a los moros y no consintieran que fuesen agobiados y, menos, maltratados, ordenando a los prelados y religiosos que con blandura y amor les enseñasen la fe católica. Leer más

Darío Cabanelas Rodríguez (1916-1992),
catedrático de Lenguas Semíticas en la Universidad de Granada y director de la Escuela de Estudios Árabes. Entre sus obras de investigación destacamos los estudios sobre la autoría y significado de los hallazgos del Sacro Monte.
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LA ABADÍA DEL SACROMONTE,
SANTUARIO EUCARÍSTICO

JUAN SÁNCHEZ OCAÑA
(IDEAL/Granada, 01/06/1988)

Cuando la ciudad anda zambullida en la fiesta mayor y sus gentes recobran por una semana la alegría de vivir, conviene subrayar que la raíz histórica de este regocijo está en el «Corpus Christi», expresión latina trivializada por el uso y el tiempo, pero que condensa en sus dos vocablos el misterio máximo de la fe cristiana.

Afirmar este dato incontestable no supone rebajar en grados el jolgorio colectivo, sino todo lo contrario. Pretende añadir las más las más profundas razones para que el gozo sea completo. Naturalmente nos dirigimos a creyentes. Si la fe no cuenta, esta festividad, aunque se llame «Corpus», es pura tradición y cuestión de calendario.

Desde los albores de la presencia evangélica en la Granada romana de labios de Cecilio, hasta el «Cantemos al amor de los amores, Dios está aquí» de la mañana del jueves por las calles y a los pétalos de rosa desde los balcones, la realidad del sacramento eucarístico ha resonado sin cesar en la ciudad. Es un elemento fundamental del mensaje de Jesús y por tanto de sus seguidores.

En torno a la Eucaristía, presencia latente de la divinidad, ha girado y gira la vida de la Iglesia. Es su centro dinamizador, la sangre de su alma. En esta mesa toma el alimento que sostiene su gracia y dulcifica su espera. En este pan alimenta también su capacidad creadora de instituciones, ritos y objetos litúrgicos que son escenario y ornato para el culto al Sacramento.

El santuario del Sacromonte

Abundan en Granada estas expresiones institucionales y rituales de fe eucarística. Permítasenos destacar, entre las surgidas tras la reconquista, el santuario de la Abadía del Sacromonte, asentado en la colina de Valparaíso, extramuros de la ciudad, desde la primera década del siglo XVII.

Si la Colegiata de San Cecilio ha sido llamada por su simbolismo santuario de la fe en Granada y aún en Andalucía, el fervor eucarístico no podía estar ausente en su constitución y en su desarrollo. Leer más

MANJÓN Y LA EUCARISTÍA

El pedagogo que más ha hecho por infundir
en las almas de los niños el amor
a Jesús Sacramentado.

AGUSTÍN SERRANO DE HARO

(IDEAL/Granada, 15/05/1957)

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EL P. GRAS Y GRANOLLERS,
FUNDADOR DE LAS HIJAS DE CRISTO REY.
DESDE SU RETIRO DEL SACRO MONTE CONSAGRÓ SU LABOR A REIVINDICAR LA DIVINIDAD DE CRISTO

Director de dos periódicos,
«La España católica», en Barcelona,
y «El Bien», en Granada, sufrió
persecuciones por su defensa de la Religión.

MARINO ANTEQUERA GARCÍA
(IDEAL/Granada, 15/05/1957)

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BELLEZA EUCARÍSTICA

«BELLEZAS SACROMONTANAS»
ZÓTICO ROYO CAMPOS
Abad del Sacro-Monte. Granada, 1967

Esta singularísima belleza -la más espléndida de todas- unge y embalsama todavía con olor de sándalo, de incienso y fragancias de perenne lozanía la apacible y luminosa vetustez de los ámbitos sacromontanos y se espeja, incrustada con el terso y pujante resplandor de sus destellos, en sus muros, en sus aulas y en sus claustros acosados de ciencia, de santidad y de epopeyas y resuena con sonoridades de vítores, de rezos y jaculatorias de campanadas y, como la sangre, lleva sus latidos al corazón de sus hijos.

¡Maravilloso panorama éste de acendrada espiritualidad! Es y ha sido siempre para esta Abadía el más puro legado de los siglos y el mejor regalo de Dios… Leer más

APORTACIÓN EUCARÍSTICA DEL SACRO-MONTE

Todo el mundo sabe que la Abadía del Sacro-Monte surgió para dar culto a San Cecilio y Compañeros mártires. Y todo el mundo sabe que fue fundada sobre dos devociones fundamentales: a la Inmaculada y a la Eucaristía. Entre los hallazgos de las Santas Cuevas, apareció una inscripción que decía «A María no tocó el pecado primero»; y esto determinó la devoción sacromontana a la Inmaculada. La intensa vida eucarística de la Abadía fue definida por su fundador, el arzobispo don Pedro de Castro. 

Don Pedro de Castro Cabeza de Vaca y Quiñones era un hombre místico y profundamente piadoso, con una vida eucarística intensa y sincera. Su fervor se contagiaba a los asistentes, de tal forma que Felipe III dijo de él que no parecía un hombre sino un ángel. En la celebración de la Eucaristía, no le importaba el tiempo sino el fervor; por eso, su lema era «dure lo que dure». De hecho, en 1595, cuando subió privadamente a celebrar la Eucaristía en las Cuevas recién descubiertas, sumido en oración profunda, la misa duró tres horas. Pero fue en esa Eucaristía donde él decidió fundar la Abadía: por eso, de alguna manera, podemos decir que el Sacro-Monte nació en una Eucaristía.


El Arzobispo Pedro de Castro sube de noche al Sacro Monte.
[El 13 de abril de 1595, en torno a las cuatro de la tarde, unos obreros descubrieron una extraña "massa blanca" en forma de terrones mezcla-dos entre las cenizas y las piedras de la caverna que excavaban. Esa misma noche, subió el arzobispo a las cuevas, a las dos de la madrugada del catorce de abril, cuando ya era de noche cerrada, acompañado por «...el liçenciado Hierónymo de Herrera secretario y don Gaspar de Pernis cauallerizo».]
El culto eucarístico

Don Pedro de Castro dejó su impronta eucarística en las constituciones y estatutos de la Abadía. Los canónigos y los capellanes del Sacro-Monte tenían la tarea de cantar en el Coro, por la mañana y por la tarde, las Horas Litúrgicas comunes a cualquier Cabildo. Pero, además, se le encomendaba una vida eucarística abundante, para atender a las celebraciones de la Santa Misa y a la adoración ante el Santísimo. 

Según eso, el fundador dejó establecido que hubiese una hora de oración antes de amanecer y media hora al anochecer. En ambas ocasiones, la oración era silenciosa y en adoración ante el Santísimo expuesto. La hora de la mañana se llamaba, simplemente «oración»; la media hora de la tarde «descubrimiento», porque, al abrir la puerta del sagrario, se descubría el Sacramento y, pasada la media hora, se ocultaba sin dar la bendición; es decir, se trataba simplemente de «descubrir» para adorar. 

En cuanto a la celebración eucarística, se decían diversas misas por diversas intenciones. La «misa de oración», en el altar de la Inmaculada, a las siete y media de la mañana, se decía calladamente para no estorbar la oración de los canónigos, y capellanes. A las ocho se celebraban «las muchas» así llamadas porque, en aquellos tiempos en que no había concelebraciones, los sacerdotes que no tenían que decir las misas fijas se distribuían por los altares laterales de la Colegiata para celebrar su misa privada. A las ocho y media, ante el gran tabernáculo de la Capilla del Sagrario, del siglo XIX, se celebraba la «Misa de Prima». Y, finalmente, algo después de las nueve, tras el canto de la Liturgia de las horas, se celebraba la «Misa de Tercia», que siempre era solemne y con asistencia de todos los canónigos y capellanes. 

No es de extrañar que muchos sacromontanos hayan descollado por su devoción y por sus escritos sobre la Eucaristía. Por vía de ejemplo, citemos a don Andrés Manjón que escribió sus «Visitas al Santísimo» y a los capitulares Rafael García Gómez y Antonio Montes Sánchez que estudiaron este sugerente tema: «En la Eucaristía se concluye la creación, se incluye la encarnación y comienza la glorificación». 

Utensilios eucarísticos

Naturalmente, la Abadía ha ido adquiriendo y conservando abundantes objetos y utensilios para el uso litúrgico eucarístico: ornamentos riquísimos, sagrarios de plata, cálices, custodias, colecciones de portapaces y portaviáticos en plata repujada, etcétera. Destaquemos especialmente el monumental tabernáculo de la Capilla del Sagrario antes citado y, sobre todo, el Monumento del Jueves Santo, que es un grandioso ostensorio barroco del siglo XVIII, en madera tallada dorada, de forma piramidal, que sólo se usaba el Jueves Santo que, recientemente restaurado, se puede admirar en una de las salas museísticas de la Abadía sacromontana. 

Señalemos finalmente que esta devoción a la Eucaristía se ha mantenido siempre en el Sacro-Monte y no se ha interrumpido ni siquiera en los años difíciles en que un solo capitular -don Jesús Roldán- vivía en la Abadía para atender a todo lo necesario. Aún más, podríamos decir que en los últimos tiempos ha cobrado especial solemnidad y mayor participación del pueblo la celebración del llamado «Corpus Chico», que tiene lugar el domingo siguiente a la gran procesión del Corpus en la Ciudad: resulta una devotísima fiesta que incluye adoración del Santísimo, procesión por el claustro y placetas y solemne Eucaristía. Para dar solemnidad a las celebraciones se fundó hace unos años el Coro Litúrgico de la Abadía. Y, a partir de este año 2000, esta Eucaristía se verá enriquecida y con el Rito Hispano-Mozárabe que ha sido concedido a la Abadía para tres días al año, uno de los cuales es precisamente el del Corpus Christi. 

Jesús Blanco Zuloaga.
Canónigo emérito del Sacro-Monte 
(Suplemento del Semanario FIESTA,
04/06/2000 - pág. 12)

VÍA SACRA DEL SACROMONTE


Autor: Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz.

Artículo publicado en la Revista "GÓLGOTA", que edita la Real Federación de
HH. y CC. de Granada, núm. 11 - Año 1999, págs. 174-178

[MEMORIAS DEL AYER - REPORTAJE]
SACROMONTE: PASADO, PRESENTE Y FUTURO. Publicado en la década de los años 70 por IDEAL



















































«Los orígenes de la Abadía»
por
Miguel José Hagerty

(IDEAL/GRANADA, 24/01/1974 - págs. 27 y 28)

Antes de 1595 el actualmente llamado Sacro Monte, asomado al frondoso Valle del Darro al Este de Granada y al borde del antiguo camino de Guadix, se llamó Valparaíso. En ese año el monte perteneció al Solar Realengo pero no se encontraba explotado ya que ni esparto crecía en él, según los documentos contemporáneos. Sin embargo, dos buscadores de tesoros de los que abundaban en la Granada del XVI, iniciaron una búsqueda de oro del Rey Rodrigo en Valparaíso siguiendo una descripción contenida en un librito de recetas de tesoros que poseían.

El 21 de febrero de 1595 hallaron en una cueva una pequeña plancha de plomo inscrita con rarísimos caracteres que tomaron por letras árabes. Después de varios intentos de descifrarla la llevaron a la Compañía de Jesús donde un padre consiguió leerla. Resultó ser escrita en latín y fue una especie de lámina sepulcral de un cierto Mesitón el cual, según el texto, padeció martirio en ese mismo lugar durante el imperio de Nerón. Leer más


«Realidad del mito Sacromontano»
por
José Martín Palma, S. J.

(IDEAL/GRANADA, 25/01/1974 - págs. 27 y 28)

Con el rigor y la objetividad propia del investigador nato, el señor Hagerty nos ha dado en su artículo «Los orígenes del Sacromonte», aparecido en este mismo diario, la imagen históricamente correcta de lo que en realidad fueron los comienzos de la popular institución granadina. 

Los llamados «libros plúmbeos» encontrados fortuitamente, al parecer, en las laderas de Valparaíso, no datan del siglo primero; son falsificaciones moriscas. Los datos biográficos sobre San Cecilio y los restantes compañeros de martirio son legendarios. A estas conclusiones fundamentales ha llegado el señor Hagerty y concuerdan con lo que desde Arias Montano viene afirmando la crítica histórica. 

Nada de extraño que Roma mostrara pocas simpatías por los descubrimientos y que Inocencio XI, tras una larga discusión de más de ochenta años, que se prolongó después hasta el siglo XVIII, impusiera silencio sobre el asunto. Se ha gastado mucha pólvora en esta «guerra granatense» en defensa de la autenticidad de los hechos y de los escritos; hoy día no sería científico ni ortodoxo. Definitivamente hay que aceptar que el Sacro-monte descansa sobre un mito, el «mito sacromontano». 

Dicho así, en el plano histórico-crítico, la palabra mito tiene un sentido negativo. Pero ¿es ésta la última palabra sobre la Abadía del Sacromonte? Leer más


«Declaraciones del presidente del Cabildo sacromontano, Mons. Martín Palma»

(IDEAL/GRANADA, 26/01/1974 - págs. 27 y 28)

Terminamos esta serie de reportajes sobre la abadía del Sacromonte con una entrevista con el presidente del Cabildo de dicho centro, reverendo don José Martín Palma, quien nos explica el presente y el futuro de la abadía tanto desde el punto de vista físico como espiritual e intelectual. La primera pregunta es algo que desea satisfacer la curiosidad de muchos conocedores de la tradicional abadía: 

- Usted es presidente del Cabildo del Sacromonte. ¿Es que se ha suprimido el cargo de abad? 

- No se puede hablar de supresión sino de suspensión. A la muerte de don Zótico Royo, último abad, se acordó suspender el cargo de abad hasta tanto la situación de la abadía se normalizase. Se nombró entonces un presidente del Cabildo en funciones de abad, cargo que hoy perdura. 

- ¿Qué es propiamente el Sacromonte eclesiástico? Leer más


La primera romería al Sacromonte se celebró
el 4 de mayo de 1595

Quince años después se fundó la actual Abadía.
De las setecientas cruces edificadas por los romeros, en el camino y en el monte,
sólo quedan cuatro: las de Iznalloz, Artilleros de la Alhambra, «Hermanos de Dios» y ganapanes de Bib-Rambla y Plaza Nueva.

Por Miguel José Hagerty

(IDEAL/GRANADA, 01/02/1976 - pág. 37)

Los romeros que suben esta mañana al Sacromonte para rendir homenaje al Santo Patrón de Granada podrán verificar que las muy deseadas obras de reparación de las cuevas han comenzado. Sin embargo, para que sigan estas obras tan necesarias hará falta un espíritu romero todo el año. Vamos a recordarle al lector los orígenes de la abadía y de la romería con motivo del día de San Cecilio y de lo que puede ser una nueva etapa en la Historia del Sacromonte. Leer más


IN MEMORIAM

José Martín Palma
(1924-1999)

¡Espléndido perfil de José Martín Palma el diseñado por el Arzobispo de Mérida-Badajoz, el granadino Antonio Montero, publicado en FIESTA! Tan bello literariamente como emocionado en su contenido. Ha venido a completar con detalles la cálida homilía de Escúzar, en la tarde entristecida del tres de agosto. ¡Gracias, don Antonio!

En su escrito hace referencia a su etapa de canónigo del Sacro Monte como «el cargo eclesiástico de mayor relieve y responsabilidad que ocupó en el clero diocesano». En efecto, durante veinte años estuvo vinculado institucionalmente con el Sacro Monte (1955-1975), y afectivamente lo estuvo hasta el último día de su vida temporal. Permítasenos que, como testimonio de afecto del Cabildo actual, digamos algo de su etapa en la Abadía.



Miguel José Hagerty
(1946-2010)

El arabista Miguel Hagerty, profesor titular de la facultad de Traducción e Interpretación de la UGR, era un estudioso de la historia de los "Libros Plúmbeos" y autor de una edición traducida a partir de las copias manuscritas. Asimismo, era especialista, entre otras muchas ocupaciones docentes, en la convivencia política y religiosa en Al-Andalus.

SAN CECILIO


Fuente: El Sacro-Monte de Granada
por Don José de Ramos López,
Canónigo Presidente de esta Insigne Iglesia.

Madrid, 1883

SEMBLANZAS SACROMONTANAS

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EL HERALDO
Revista Artística, Literaria y de Intereses Generales
01/02/1892 - págs. 1 y 2
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EL VOTO DE LA CIUDAD
DE GRANADA

Vista del Horno de San Cecilio 

Fenómeno sorprendente y de árdua solución, es el olvido en que los granadinos tienen á su Patrón San Cecilio; siendo contadas las personas que llevan su nombre y exígua la devoción hacia el primer predicador del Evangelio en esta comarca. Remóntase el culto tributado á nuestro Padre en la Fé, á la época visigoda como lo atestiguan los Breviarios y Martirologios de aquel tiempo y singularmente el Calendario de Raví Ben-Said (siglo IX); debiéndose á la piedad de aquellos fieles la creación de la Ermita en el Realejo que lleva su nombre, elevada á Parroquia después de la Reconquista. La pequeña Iglesia tuvo el singular privilegio de conservarse abierta durante la invasión agarena; y esa circunstancia -en que se repara poco- no deja de ser elocuente, pues cuando el fanatismo de los árabes les inducía á destruir los templos católicos y á perseguir á los cristianos, cosa es que maravilla, ver á la tímida y pequeña grey agruparse en torno de la imagen de Cecilio, á Cristo dentro del Sagrario, fortaleciéndola con santas inspiraciones, al sacerdote elevando sus plegarias al Cielo y la lámpara, símbolo de la fé cristiana ardiendo sin intermisión.

Preciso es confesar que, á despecho de los invasores, enemigos de la Cruz, el Santo Obispo quiso continuar el ejercicio de su paternal amor y de su autoridad apostólica, en este suelo regado con su sangre, y mantener al pié de los muros de la Alhambra, convertida en oasis de liviandad y de impúdicos amores, enhiesto el estandarte Sagrado que había de ondear triunfante en las torres de la Vela, ocho siglos después.

Pero donde se demuestra por manera admirable la amorosa solicitud que siempre tuvo por Granada, es en el descubrimiento de sus venerandas reliquias y de sus compañeros mártires, ocurrido en las cavernas del Monte Ilipulitano en 1595. Este transcendental suceso -que fué nuevo diamante engastado en la corona de la unidad religiosa, labrada por los Reyes Católicos- inspiró la creación de un Santuario y colegio, modelo de comunidades, que ha conservado viva la devoción á nuestro primer Prelado, incólume el honor del Sacerdocio y ardiente la llama de las letras granadinas. Dios quiso confirmar la verdad de la invención del cuerpo de San Cecilio, en el testimonio de insignes milagros que se hallan ejecutoriados en el archivo Sacromontano. Los huesos de los confesores de la fé, humillados por los tiranos, saltaron de regocijo al destaparse providencialmente las seculares catacumbas, donde resonaba todavía el fatídico nombre de Nerón; y la bienhechora influencia, que puso la divina gracia en los cuerpos quemados, no solo transcendió al territorio de Iliberis, sino á las demás provincias andaluzas.

Aun no había comenzado la fabrica de la Iglesia y casa de los canónigos -pues se hallaban concentrados el fervor y la piedad en las devotas criptas- cuando Sevilla se vió invadida de asoladora peste que venía causando extragos sin cuento en los reinos de Portugal y Galicia. El cabildo municipal hispalense, recuerda en tan críticas circunstancias los beneficios que Dios había otorgado á Granada con el hallazgo de las reliquias; y por medio del venerable arzobispo Vaca de Castro, se encomienda á la intercesión de estos Santos, haciendo llegar sus plegarias y oraciones hasta las grutas sepulcrales; y oida benignamente en el Cielo la fervorosa deprecación, en pocos días quedó libre la Metrópoli del funesto contagio; por cuya merced se remitieron al Prelado granadino dos mil ducados para una lámpara de plata.

Nuestra hermosa Ciudad fué presa el año siguiente, (1600) de la misma infección epidémica que llevó el terror á los corazones y al sepulcro muchas víctimas. Subid al monte, decia en aquel conflicto la voz de la Fé, en donde descansan las cenizas de vuestro Padre y de cuyo sepulcro brotan incendios de caridad, capaces de extinguir la cólera del cielo, de que es mensagera la peste que os aterra. Y postrados los granadinos ante la imagen de sus nuevos patronos, envían al Empírico los ecos de su aflicción: son las plegarias de los hijos de Cecilio, exclaman en coro los ángeles, y Dios vuelve los ojos á Granada, y la muerte se dá por rendida, suspendiendo su obra de destrucción. En reconocimiento de la gracia obtenida, aquel religioso municipio acordó unánimemente el célebre voto de subir por ciudad al Sacro-Monte, todos los años la víspera y el día del Señor San Cecilio, á rendir homenage á las sagradas reliquias y contribuir á la solemnidad que el Cabildo Magistral le dedica.

Los Sres. D. Juan de Gavidia, corregidor, el Licenciado D. Francisco de Garnica, Alcalde mayor, los caballeros Veinticuatros, Jurados y Escribanos del Cabildo, mostraron á la vez su devoción y gratitud, costeando á sus expensas, otra lámpara de plata para las cuevas.

Si se quieren pruebas más recientes, él ha librado á su casa, que es el Sacro-Monte, de la epidemia colérica en las invasiones de 1834, á 1854, 1860 y 1885, donde no ha habido un solo contagiado.

De este modo se renueva cada día la gloria de los santos, como se renueva la juventud del águila y florecen como el lirio en la Ciudad Eterna.

José  de Ramos López
Abad del Sacro-Monte

                         NUESTRO GRABADO                         
El que aparece en la primera plana representa el lugar en donde murió por combustión el primer obispo granatense, según declara antiquísima lámina de plomo que se guarda en el altar mayor del Sacro-Monte; siendo compa-ñeros de martirio San Tesifón, obispo de Berja, y los discípulos Septentrio, Patricio, Maximino, Supario y Mesitón, cuyos huesos y cenizas se encontra-ron en la misma cripta, sin confundirse, por disposición de la Providencia. 
La forma es redonda, como de calera; descubriéndose en la parte superior de la bóveda, la entrada del horno que llega hasta la superficie del monte, por donde debieron de ser arrojados á las llamas. En el interior de la gruta martirial, aparece una imagen de talla de San Cecilio, y la cruz de madera que San Juan de Dios tenía en su pobre aposento, en la que imprimió con sus ósculos los afectos de su corazón y una lámpara que arde constante-mente.
Una verja de hierro custodia el tosco, pero inmortal monumento.
La imagen de San Cecilio que acompaña el presente número, es copia fotográfica de una excelente escultura, como de tres cuartas, que se halla en la capilla subterránea del SSmo. Cristo de la Espiración, que se venera en una de las existentes en las santas cuevas del Sacro-Monte; cuya efigie donó al cabildo el año de 1709 el Arzobispo de Granada, Ilmo. Sr. D. Mar-tín de Ascargorta, que la tuvo en grande estima tanto por su devoción al Santo, cuanto por considerarla obra de Alonso Cano.

EL POPULAR. Diario Granadino Independiente de la Tarde
16/01/1893, pág. 2.- Noticias/Novena
Conociendo el párroco de San Cecilio y los señores que componen la hermandad del Patrón de Granada el extraordinario trabajo que tienen los párrocos de esta capital que todos los años se encargaban de los sermones de la novena, pensaron con buen acuerdo acudir á los señores canónigos del Sacro-Monte para que se hiciesen cargo de los panegíricos y tanto el Ilmo. Sr. Abad como los demás capitulares han aceptado el compromiso   de predicar durante el novenario los sermones en honor del Patrón de Granada San Cecilio.
Ya daremos á conocer a nuestros lectores la convocatoria que en breve ha de publicarse.
Felicitamos al Ilmo. Cabildo del Sacro-Monte por haber aceptado tan honroso encargo y al párroco de San Cecilio y cofrades por el éxito de sus gestiones encaminadas al mayor brillo y esplendor de los cultos que anualmente se dedican al Patrón de Granada.

EL POPULAR. Diario Granadino Independiente de la Tarde
24/01/1893, pág. 2.- Noticias/Cultos
El solemne novenario que á San Cecilio dedica su devota cofradía, dará principio hoy 24 del corriente, á las cuatro de la tarde, siendo oradores los señores canónigos de la iglesia magistral del Sacro-Monte, que voluntaria-mente y por devoción a Ntro. Santo Patrono y Titular de su insigne iglesia colegial, se han ofrecido á verificarlo en la forma siguiente:
Día 24.- Sobre el conocimiento de sí mismo.-
El Ilmo. Sr. D. José de Ramos López, abad del Sacro-Monte.
Día 25.- Sobre la vocación de San Cecilio al Apostolado.-
El señor doctor don José María Salvador Barrera, canónigo.
Día 26.- Sobre la virtud de la Fe.-
El Sr. Dr. D. Manuel Medina Olmos, canónigo.
Día 27.- Sobre la esperanza de la vida eterna.-
El Sr. Dr. D. Cristóbal González Fernández, canónigo.
Día 28.- Sobre el Amor de Dios.-
El Sr. Dr. D. José Villanova Fernández, canónigo.
Día 29.- Sobre el amor al prójimo.-
El Sr. Dr. D. Nicolás Sánchez-Diezma y Bachiller, canónigo.
Día 30.- Sobre la paciencia en los trabajos.-
El Dr. D. Francisco Medina Pérez, canónigo.
Día 31.- Se cantarán vísperas solemnes por la Real Universidad de Sres. curas y beneficiados.
Día 1º de febrero.- Sobre la devoción á San Cecilio.-
El Dr. D. Adolfo Sánchez Ortega, catedrático del Sacro-Monte.
El día 1º de Febrero, á las once y media de la mañana, será la función principal, en la que será orador el señor D. Mario Maeso y Bermejo, cura propio de Alhama la Seca.
Desde el 27 de enero hasta 1º de febrero estará el Jubileo circular,
en este último día en sufragio de los hermanos difuntos de nuestro Patrón San Cecilio.
El Excmo. é Ilmo. Arzobispo, para concluir estos cultos, bendecirá al pueblo con S. D. M., y después dará á besar la reliquia del Santo.
A todas las funciones asiste la música de la Santa Iglesia Catedral.

ERIGIDA LA "ASOCIACIÓN DE AMIGOS DE
LA ABADÍA DEL SACROMONTE"

Archidiócesis de Granada - Noticias - 21/12/2011

El Arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez, ha erigido la “Asociación de Amigos de la Abadía del Sacromonte”, constitu-yendo con ella una Asociación Pública de Fieles en la Archi-diócesis de Granada para ayudar a su recuperación.

La Asociación está abierta a todas las personas que se interesan y tienen afecto a la misión de la Iglesia en la Abadía del Sacro-monte y quieren cooperar con esa misión, sean o no granadinas, y vivan o no en Granada.

En esta nueva Asociación Canónica pueden inscribirse todos los fieles cristianos, tanto clérigos como laicos, así como las perso-nas privadas y públicas eclesiales, y cuantas personas físicas, o instituciones y personas jurídicas de naturaleza civil, españolas o de otras partes del mundo, acepten el espíritu de la Asocia-ción, y colaboren económicamente en la restauración y el man-tenimiento de la Abadía y en que ésta pueda contribuir a los fines que le son propios.

Tanto para las inscripciones para ser miembro de esta Asocia-ción como para los donativos para la Abadía, las personas inte-resadas pueden dirigirse a la Curia Metropolitana (Plaza Alonso Cano, s/n). Igualmente pueden remitirse a la propia Abadía, precisando en el envío que el destinatario del donativo es la Abadía del Sacromonte o La Asociación de Amigos de la Abadía del Sacromonte. La inscripción mínima para ser “amigo” de la Abadía es de 20 euros al año, una inscripción simbólica con la que se ayuda a la recuperación del patrimonio de la Iglesia de Granada.

La Abadía del Sacromonte está constituida por un conjunto de edificios y un espacio en torno a ellos singularísimo, emblemá-tico para la ciudad de Granada, y muy importante también para la historia de la Iglesia. La Abadía del Sacromonte es un centro de evangelización, de memoria, de oración, de peregrinación, de estudio y de caridad.

Fuente: www.diocesisgranada.es
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